Servicio dominical · 11 de octubre de 2026 · Centro Cristiano Ríos de Agua Viva Internacional
En la antigüedad, cuando un arquero lanzaba su flecha y no daba en el centro, los griegos lo llamaban hamartía: errar el blanco. Esa es, exactamente, la palabra que la Biblia usa para el pecado.
Así comenzó la predicación de este domingo, titulada «Justo al blanco»: un mensaje directo sobre el pecado — no teórico, sino espiritual. Porque el pecado no se vence con más reglas ni con más conocimiento de la ley; se vence permaneciendo en Cristo.
«Conocer la ley no te guarda del pecado; permanecer en Cristo sí.»
Pecado: errar el blanco
«Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley» (1 Juan 3:4). Pecar es fallar al diseño de Dios: los hebreos lo llamaban chatá, errar el camino. Y el blanco de Dios para nuestra vida es Cristo mismo.
Ciegos guías de ciegos
Jesús fue durísimo con los fariseos (Mateo 23): eran los representantes de Dios ante el pueblo, sentados en la cátedra de Moisés (Mateo 23:2), llamados a guiar… pero aparentaban cumplir la ley mientras su corazón estaba lejos. Guías ciegos guiando a ciegos.
La hipocresía quedó al descubierto con la mujer adúltera (Juan 8): manos cargadas de piedras, listas para condenar… hasta que Jesús, arrodillado, la defendió. Los acusadores se fueron uno a uno. La ley sin misericordia condena; Cristo restaura.
«El pecado no se vence señalando al pecador, se vence conociendo al Salvador.»
El conocimiento de la ley no guarda del pecado
Pablo lo resume en Romanos 1–4: todos estamos atrapados — los gentiles, culpables aun sin la ley; los judíos, más culpables todavía, conociendo la ley y sin obedecerla (Romanos 1–2). El rescate no viene por la Torá: viene por Jesús, y somos familia de Abraham por la fe.
Y nadie tenía mejor «currículum» religioso que Pablo (Filipenses 3:5-6): fariseo de fariseos, irreprensible según la ley… y ni así se guardó del pecado. Por eso dejó escrita su confesión más honesta:
«No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero» (Romanos 7:19).
Esa es la guerra interna (Romanos 7:14-25): querer lo bueno y terminar haciendo lo malo, porque andamos en la carne.
Libres en el Espíritu
Pero Romanos 8 abre con la declaración más poderosa del evangelio:
«Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8:1).
La salida no es más esfuerzo humano: es el Espíritu. «Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (Gálatas 5:16). Quien anda en el Espíritu no pelea cada tentación con sus propias fuerzas: vive desde una vida nueva (Romanos 8:1-11).
El secreto: permanecer en Cristo
Y aquí está el secreto de toda la predicación (1 Juan 3:3-10):
«El que permanece en Él, no peca» (1 Juan 3:6).
No es una fórmula teórica: es una realidad espiritual. Conocer a Cristo, estar conectado a Él, morir a la carne y vivir en el Espíritu. El cristiano no vence el pecado memorizando la ley, sino permaneciendo en la Vid.
El llamado
El servicio cerró con el llamado al altar: reconocer el pecado por su nombre, confesarlo y decidir hoy permanecer en Cristo. Porque el blanco no es la perfección por esfuerzo propio — el blanco es Cristo, y en Él damos justo al blanco.
Revive el servicio completo aquí (la predicación comienza en el minuto 45):
Servicio dominical · 4 de octubre de 2026 · Centro Cristiano Ríos de Agua Viva Internacional
Hay victorias que se celebran con ruido, y hay una victoria silenciosa, la más importante de todas: estar sano y salvo.
Así comenzó la predicación de este domingo, titulada «Sano y salvo». El pastor abrió su corazón contando lo difícil que es anunciar salvación en un hospital, frente a quien está sufriendo. Y compartió su propio testimonio: cuando a él le predicaban, respondía «yo no me siento en peligro». Hasta que una frase lo marcó para siempre:
«¿Quién o qué te habrá hecho tanto daño para que pienses así?»
El problema de fondo: la identidad
Cuando Dios dice algo, lo dice desde Su perspectiva. Pero el hombre discute con Él. ¿Por qué? Porque el problema de fondo es de identidad: no nos vemos como Dios nos ve.
Lo vemos en Gedeón (Jueces 6): vio al ángel de Dios y aun así no creyó. Dios mismo tuvo que presentarse para decirle que la victoria estaba garantizada. Y lo vemos cada domingo: el predicador es solo el mensajero de una palabra de Dios… pero cada persona decide si la recibe o no.
Nos autosaboteamos
José (Génesis 45:1-11) pudo haberse amargado. El daño que le hicieron era real. Pero el daño no logró amargar su corazón. Y años después, cuando sus hermanos temieron su venganza, él eligió perdonarlos (Génesis 50:15-21).
«Lo bonito de un corazón sano es que aprecia las promesas de Dios: perdona anticipadamente.»
Y una verdad para atesorar esta semana:
«Lo que Dios dijo va a suceder, y lo que está sucediendo actualmente no condiciona el milagro.»
Libres por fuera, esclavos por dentro
Dios sacó a Israel de la esclavitud de Egipto, pero su mente quedó esclava (Éxodo 14:11-14). Frente al mar, murmuraban contra Moisés: Dios los había puesto en un lugar bueno, pero no lo disfrutaban porque su mente y su corazón seguían en el lugar anterior.
Lo mismo ocurrió en Nazaret (Marcos 6:1-6): Jesús hizo pocos milagros allí por la incredulidad de su propia gente. «¿Qué les habrá hecho tanto daño para juzgar el libro por la portada?» Y Pedro (Mateo 14:22-33) caminó sobre las aguas… hasta que miró las circunstancias y comenzó a hundirse. Estamos en guerra, y «el enemigo anda como león rugiente, buscando a quien devorar» (1 Pedro 5:8).
Hijos, no mendigos
El hermano del hijo pródigo (Lucas 15) no podía alegrarse de que otro estuviera bendecido: le molestaba la fiesta ajena. La enseñanza es clara:
«Si eres hijo de Dios, eres hijo de Dios… nuestro Dios no es escaso.»
Hay lugar en la mesa para todos. Y cuidado con apagar la fe de los demás: los espías de la tierra prometida (Números 13) vieron una tierra hermosa, pero hablaron de gigantes porque tenían el corazón dañado. No seas de los que desaniman a los que sí creen.
Ojos abiertos
Eliseo y su criado (2 Reyes 6:15-17): rodeados por el ejército enemigo, el criado solo veía la derrota. Entonces Eliseo oró: «que abra sus ojos para que vea»… y el monte apareció lleno de carros de fuego. El orgullo impide ver la victoria; hace falta humildad y sujeción para ver lo que Dios ya preparó a nuestro favor.
El cierre: sanos y salvos
«No importa la circunstancia… todos vamos a terminar sanos y salvos en el nombre de Jesús.»
El mensaje cerró con una oración profunda desde Isaías 49: quebrantamiento del orgullo, sanidad del corazón herido, perdón e identidad de hijo. Y con declaraciones que seguimos repitiendo: «Fui perdonado… Yo fui encontrado… Caminaré en tus promesas»(Salmo 91). ¡Estamos sanos y salvos!
El llamado
El servicio continuó con un mensaje breve de aplicación — «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13) y «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28) — y con el llamado al altar, donde varias personas recibieron a Jesús como Salvador con la oración de Romanos 10:10. La bendición final declaró sobre cada familia las palabras de Números 6:24-26.
Anuncios: presentación de niños el 18 de octubre y actividad juvenil el viernes 30 de octubre a las 6:00 p. m.
Revive el servicio completo aquí (la predicación comienza en el minuto 24):
Servicio de aniversario · domingo 27 de septiembre de 2026 · Centro Cristiano Ríos de Agua Viva Internacional · Mensaje por el pastor Andy Liendo
Un aniversario no se celebra solo con fiesta: se celebra reconociendo quiénes somos en Dios. Con esa convicción, el pastor Andy Liendo predicó el mensaje central del servicio de aniversario: «El ADN de Ríos de Agua Viva», desde el pasaje que le da nombre a esta casa:
«Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.» (Juan 7:37-39)
Celebrar es reconocer la identidad
La identidad es algo que Dios se toma muy en serio: antes de nacer, ya tenemos nombre. Por eso celebrar este primer aniversario del templo construido para Dios es, ante todo, reconocer la identidad del ministerio: un ministerio que nació en 1984 con una familia de misioneros, pasó de familia en familia, y permanece hasta hoy.
«Ríos de Agua Viva es un ministerio que vino para quedarse… va a permanecer hasta la venida del Señor Jesucristo.»
Primera marca del ADN: reconocer la sed
El llamado de Jesús tiene tres pasos: «Si alguno tiene sed» — reconocer la necesidad espiritual, porque «nosotros tenemos sed… todos los días»; «venga a mí» — como la hermana que evitaba pasar frente al templo en construcción y al inaugurarse dijo «ya no tengo excusas»; y «beba, reciba».
Y una advertencia de amor para los que servimos:
«El culto, el servicio no reemplaza la intimidad con Dios.»
Por eso los líderes de esta casa se comprometen a ser transparentes: cartas leídas. «El que crea que está firme, mire bien» (1 Corintios 10:12).
Segunda marca del ADN: «como dice la Escritura»
Esta es una iglesia escritural: la Escritura es la única y máxima autoridad de la casa.
«Como dice la Escritura: no hay una autoridad más alta en medio de esta casa.»
Una iglesia sustentada en la Escritura no hay quien la mueva de su propósito frente a «todo viento de doctrina» (Efesios 4:14). Y el propósito está claro: «ir y hacer discípulos hasta lo último de la tierra» (Mateo 28:19). Predicar, sanar y liberar.
La revolución del mensaje: el templo ahora somos nosotros
Hasta ese día, todo giraba en torno al templo físico de Jerusalén y el ritual. Lo innovador del mensaje de Jesús es que el templo ya no es el edificio: el templo es el interior de los que creen.
«Nosotros somos el cumplimiento de esa palabra… somos templo y morada de su Espíritu Santo.» (1 Corintios 6:19)
Por eso nuestra identidad se resume en dos palabras: «ríos en mí».
El Dios que se mete en lo pequeño
En la fiesta de Sucot, Dios —omnipresente, con una gloria inmensa— decidió meter toda su gloria en una choza para habitar con Israel en el desierto. Siglos después, Cristo tomó su deidad y la metió «en el cuerpo frágil de un humano». Y Jesús dijo: «les conviene que yo me vaya… vendrá el Consolador» (Juan 16:7).
«Que Dios meta toda su deidad en una chozita.»
«¿A dónde me iré de tu Espíritu?… Donde quiera que vaya, tú estás» (Salmo 139:7-8). Las aguas de Ezequiel (Ezequiel 47) siguen corriendo. Por eso nosotros somos una iglesia del Espíritu Santo.
Iglesia del Espíritu Santo: testimonios de provisión
Creemos todo lo que la Biblia dice del Espíritu: su unción, su poder, sus frutos. Y los frutos del año lo confirman: dos promociones de discípulos, más de 150 servidores en un año… porque «no es con fuerza ni con ejército, sino con el poder de su Espíritu Santo» (Zacarías 4:6).
Los testimonios se multiplican: el teclado para la iglesia en EE. UU., el joven tecladista llegado justo a tiempo… «cualquier cosa que necesite este ministerio para extender el reino de Dios, Él lo va a proveer.»
El cierre: conectados lo podemos todo
«Separado de ti nada soy, nada puedo, pero conectado contigo lo puedo todo.» (Filipenses 4:13)
El mensaje cerró pidiendo más del Espíritu, sus frutos —gozo, paz, benignidad, bondad, templanza, mansedumbre, fe, amor (Gálatas 5:22-23)— y recuperando el derecho de soñar: «Seremos como los que sueñan» (Salmo 126:1). «Toda buena dádiva… desciende del Padre de las luces» (Santiago 1:17).
«Tus sueños los plantó Dios en tu corazón.»
Y la oración final pidió fuerzas nuevas, señales, milagros, provisión sobrenatural y una doble porción de su Espíritu sobre cada familia: raíces de amargura arrancadas, sabiduría de lo alto y puertas abiertas. ¡Amén y amén!
La celebración
El servicio continuó con la Santa Cena del Señor (1 Corintios 11:23-26), el llamado al altar donde varios recibieron a Cristo (Romanos 10:9), y una gran celebración con las familias pastorales y la bendición final sobre toda la congregación.
Revive el servicio de aniversario completo aquí (la predicación comienza en el minuto 59):
🔑 El Diseño Original de Dios: Riqueza y Herencia Reveladas
En nuestro reciente Servicio Dominical, exploramos un mensaje poderoso que desafía la mentalidad de escasez y revela el diseño original de Dios para la vida de Sus hijos. Si te has preguntado cuál es tu propósito o por qué a veces la vida parece estar en desorden, este resumen te dará las claves para reclamar tu herencia.
1. Desorden y Provisión: La Escena de Génesis
El mensaje inició en Génesis 1:1-2 , recordándonos las tres condiciones de la Tierra antes de la intervención divina:
Desordenada.
Vacía.
En Tinieblas.
Pero la clave está en el versículo 2: «El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.» Esto nos enseña que donde llega la Presencia de Dios, llega el orden, la provisión, el gozo, la salud y la paz.
El Secreto de Edén: Abundancia sin Esfuerzo
El predicador hizo una distinción crucial entre el huerto y el Edén. La palabra hebrea para Edén significa: «Abundancia placentera sin trabajo, sin esfuerzo.» Esto nos lleva al corazón de la paternidad de Dios: La verdadera prosperidad es una Herencia.
Proverbios 19:14:«La casa y las riquezas son herencia de los padres…»
El plan de Dios no es que estemos en escasez. ¡Él ya había colocado oro, bedelio y ónice en el Edén antes de que Adán tuviera necesidad! El desafío es romper con la «paternidad quebrada» y la mentalidad de pobreza que nos ha hecho creer que el «paraíso está perdido».
2. La Mayor Herencia: El Espíritu Santo
Cristo no solo murió por nuestros pecados, sino que también recuperó nuestro acceso a la plenitud. ¿Cuál fue el regalo más grande que Jesús nos dejó al irse? ✅ El Espíritu Santo. La ecuación es clara: Sin el Hijo, no hay Espíritu. Cuando recibimos a Jesús, Su Espíritu viene a morar en nosotros. El Espíritu Santo es nuestro Consolador y Ayudante. Él es el Pastor perfecto que puede atendernos 24/7 y que tiene el poder de transformar nuestra vida, que puede estar desordenada y vacía, en un verdadero Edén.
3. Reclamando Tu Edén de Plenitud
Las promesas de Dios, como las descritas en Deuteronomio 8, son para nosotros: una tierra donde «no comerás el pan con escasez ni te faltará nada.» Pero, ¿cómo traemos este diseño de orden y abundancia a nuestra casa? El pastor fue enfático:
La presencia de Dios no se trae solo con el congregarse. Se trae con la Intimidad.
La fórmula para activar el diseño original de Dios en tu vida es doble y continua:
Orar sin cesar.
Meditar en la Palabra de Dios de día y de noche.
Solo en la intimidad, Dios revela la sabiduría y la inteligencia que nos permiten edificar y llenar nuestra casa de «todo bien preciado y agradable» (Proverbios 24:3-4). El llamado final fue a dejar de orar pidiendo «cubrir necesidades» y empezar a orar para que la bendición «sobreabunde», de modo que podamos ser de bendición para otros y cumplir con el mandato de dejar herencia a los hijos de nuestros hijos.
🔑 El Diseño Original de Dios: Riqueza y Herencia Reveladas
En nuestro reciente Servicio Dominical, exploramos un mensaje poderoso que desafía la mentalidad de escasez y revela el diseño original de Dios para la vida de Sus hijos. Si te has preguntado cuál es tu propósito o por qué a veces la vida parece estar en desorden, este resumen te dará las claves para reclamar tu herencia.
1. Desorden y Provisión: La Escena de Génesis
El mensaje inició en Génesis 1:1-2, recordándonos las tres condiciones de la Tierra antes de la intervención divina:
Desordenada.
Vacía.
En Tinieblas.
Pero la clave está en el versículo 2: «El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.» Esto nos enseña que donde llega la Presencia de Dios, llega el orden, la provisión, el gozo, la salud y la paz.
El Secreto de Edén: Abundancia sin Esfuerzo
El predicador hizo una distinción crucial entre el huerto y el Edén. La palabra hebrea para Edén significa: «Abundancia placentera sin trabajo, sin esfuerzo.»
Esto nos lleva al corazón de la paternidad de Dios: La verdadera prosperidad es una Herencia.
Proverbios 19:14:«La casa y las riquezas son herencia de los padres…»
El plan de Dios no es que estemos en escasez. ¡Él ya había colocado oro, bedelio y ónice en el Edén antes de que Adán tuviera necesidad! El desafío es romper con la «paternidad quebrada» y la mentalidad de pobreza que nos ha hecho creer que el «paraíso está perdido».
2. La Mayor Herencia: El Espíritu Santo
Cristo no solo murió por nuestros pecados, sino que también recuperó nuestro acceso a la plenitud. ¿Cuál fue el regalo más grande que Jesús nos dejó al irse?
✅ El Espíritu Santo.
La ecuación es clara: Sin el Hijo, no hay Espíritu. Cuando recibimos a Jesús, Su Espíritu viene a morar en nosotros.
El Espíritu Santo es nuestro Consolador y Ayudante. Él es el Pastor perfecto que puede atendernos 24/7 y que tiene el poder de transformar nuestra vida, que puede estar desordenada y vacía, en un verdadero Edén.
3. Reclamando Tu Edén de Plenitud
Las promesas de Dios, como las descritas en Deuteronomio 8, son para nosotros: una tierra donde «no comerás el pan con escasez ni te faltará nada.»
Pero, ¿cómo traemos este diseño de orden y abundancia a nuestra casa? El pastor fue enfático:
La presencia de Dios no se trae solo con el congregarse. Se trae con la Intimidad.
La fórmula para activar el diseño original de Dios en tu vida es doble y continua:
Orar sin cesar.
Meditar en la Palabra de Dios de día y de noche.
Solo en la intimidad, Dios revela la sabiduría y la inteligencia que nos permiten edificar y llenar nuestra casa de «todo bien preciado y agradable» (Proverbios 24:3-4).
El llamado final fue a dejar de orar pidiendo «cubrir necesidades» y empezar a orar para que la bendición «sobreabunde», de modo que podamos ser de bendición para otros y cumplir con el mandato de dejar herencia a los hijos de nuestros hijos.